sábado, 26 de marzo de 2011

LUCIA DE LEON GARZA

AGITO LAS MANOScomo mariposas
en vuelo
multiforme
con infinito encanto
de retener tu sombra
que se ha perdido
entre tantos
obeliscos,
pupilas,
rostros deformes.

Los movimientos
se tornan
escalas,
crescendos,
todo inconcluso.

Agito las manos
no quiero
sentirlas vacías
necesito
amagar con ternura
la calidez de tu piel.


SEGUI LA HUELLA
de tus pasos,
tropecé
en el arrecife
y la sangre
tiñó la roca.

Me entristece
contemplar tu fatiga
en la escalada,
y veo que a mitad
de la montaña
retrocedes cabizbajo.

No seques
tus lágrimas
déjalas seguir
su cauce
hasta su alma.

En el recodo
del acantilado,
y al murmullo
de la marea baja
nos confesamos
los dos.


PERSIGO DE NOCHE
tu silueta
para sentir
la llama del recuerdo.

Tu voz,
apasionada y tierna:
la de tantas auroras,
aún endulza
mis horas muertas.

Mi lira,
enmudecida y triste,
llora el frío
de cinco inviernos
de mutilada soledad.

Moriré
cuando los cristales
prístinos del rocío
no puedan ya
calmar la ansiedad
en que mi alma vive.

LUCIA DE LEON GARZA
*Editorial Poesía Contemporánea
Nº11
Director: Orlando Materán Alfonzo

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